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Yo no creo en ninguna conciliación que salga de Washigton


  

Entrevista


Efrain Chury Iribarne: Buenos días Petras. ¿Cómo estás?

James Petras: Estamos muy bien pero soy crítico a la política del gobierno de Tabare Vazquez. Especialmente con este nuevo acuerdo económico (TISA) que es universalmente condenado por los trabajadores, porque lo firmaron a espaldas del pueblo uruguayo. Es la peor entrega de todos los tiempos, superando incluso cualquier proyecto que hayan tenido (los dictadores, Gregorio) Álvarez, (Juan María) Bordaberry, y otros.

Un tema que me impactó mucho es lo que está pasando en Colombia y los acuerdos de paz. Mientras el gobierno de Santos está negociando con las FARC en La Habana, está ordenando a la fuerza aérea atacar con toda su capacidad a los campamentos guerrilleros, matando a más de cuarenta guerrilleros en dos días de ataques. Incluso a un líder que participo en las negociaciones!

Esto muestra realmente, en microcosmos, lo que tiene pensado Santos para el período post acuerdo. Esto muestra la parte más negativa de las negociaciones, porque si ahora siguen matando, violando acuerdos de cese al fuego, puedes imaginar si se firma un acuerdo entre las partes.

No tiene ninguna intención de desmilitarizar, democratizar, integrar a los combatientes y grupos sociales. El ataque unilateral de Santos, el asesinato y la nueva ofensiva realmente muestran la doble política. Es decir: la diplomacia es una táctica para lanzar una ofensiva militar, eliminar a los guerrilleros y eliminar los derechos del pueblo a manifestarse en reclamo de cambios sociales.

Es un microcosmos que sirve para analizar lo que pasa en el mundo. EEUU está negociando con Irán, está fomentando negociaciones sobre Colombia y de alguna forma también en Ucrania, pero en cada lugar las negociaciones sirven sólo como fachada para relanzar más agresivamente la parte militar y destruir al enemigo.

Yo no creo en ninguna conciliación que salga de Washington. Los acuerdos en Colombia no tienen ningún sentido frente a la agresividad, el militarismo y la política de destruir la oposición. Las negociaciones con Cuba son también una fachada para penetrar económica, política y culturalmente. Y utilizar la embajada norteamericana como nido para fomentar la oposición interna y canalizar dinero más descaradamente a cualquier opositor, para crear un vínculo con funcionarios neoliberales del gobierno cubano.

No creo más en esas negociaciones, ni con Cuba, ni con Irán ni en Colombia. Porque Washington sigue con su agenda militar, y eso simplemente son tácticas para desmovilizar y desmilitarizar a la oposición que en el pasado entendía muy bien que la lógica del imperialismo, la política práctica es la misma como siempre: buscar guerras para destruir adversarios, gobiernos independientes, movimientos protagonistas de cambios estructurales.

En ese sentido, el bombardeo del gobierno colombiano es una señal de lo que se puede esperar en Colombia en el futuro. Firmar acuerdos y violarlos en el mismo momento. Los tres puntos que firmaron entre las FARC y el gobierno, no tienen ningún sentido en el contexto de la ofensiva militar de Santos. Esa ofensiva define el futuro de cualquier acuerdo y los guerrilleros de las FARC, me parece, lamentan la actitud de Santos pero más que lamentarse deben reflexionar sobre el futuro.

Hay presiones que vienen de Cuba y Venezuela para firmar un acuerdo. Eso tal vez es bueno para los intereses de esos gobiernos, pero no tiene nada que ver con los intereses del proceso de cambio en Colombia. Deben dejar de ser auspiciosos con estas negociaciones y fijar algunos parámetros. Por ejemplo, si vamos a hablar de paz debemos negociar en paz para crear condiciones que faciliten la realización de los acuerdos; pero ofensivas militares, asesinatos y violaciones de cese al fuego no son el camino para conseguir la paz.

Los gobernantes cubanos y venezolanos deben entender eso y no presionar a (el comandante guerrillero, miembro del Secretariado de las FARC) Iván Márquez y los otros de la Delegación de Paz a alcanzar un acuerdo a cualquier precio.

 

EChI: El presidente uruguayo estuvo en Brasil y habló con Dilma Rousseff de alcanzar acuerdos con la Unión Europea; lo que se suma a la intención de Uruguay de ingresar al Tratado del Pacífico.

JP: Estamos en un proceso de derechización de América Latina. Tanto en Argentina con Macri, Massa y Scioli –los tres chiflados que van ahora a por el gobierno- todos están por más liberalización, apertura y privatización; o sea un salto atrás. En Uruguay, con Tabaré Vázquez y Astori, están en la misma onda. Quieren romper con la política integracionista latinoamericana, liberalizar los servicios –discutimos la semana pasada lo del TISA, que va a perjudicar a todos los uruguayos en cuanto a servicios sociales, educación, salud, telecomunicaciones-. Todo va a ser sometido a los grandes poderes que dirigen los tratados de libre comercio. Brasil también, ahora está firmando acuerdo de libre comercio (TLC) con México, pero México está integrado a los TLC con EEUU y Canadá, así que indirectamente Brasil va a formar parte de este pacto. Entonces este triángulo de Vázquez y Astori, Rousseff y lo que venga en Argentina, me parece un salto hacia atrás, frente a los avances que hemos visto en los años anteriores.

Tabaré Vázquez no tiene ningún interés en América Latina ni en el bienestar social, es un neoliberal total y completo. No va a consultar a ningún sindicato, a ninguna organización social o popular, va a seguir adelante tirando las cartas que le convienen. Muchos uruguayos están despertando respecto a esta realidad. La derecha no está en la oposición, la derecha está en la casa presidencial.

Esto lo comparte con Dilma, que está en el mismo camino derechista y van a formar un eje Dilma-Tabaré para enfrentar todos los esquemas de Mercosur y el resto de organismos latinoamericanos. El Mercosur quedará en segundo o tercer nivel en la política económica de los países del sur.

 

EChI: ¿Qué pasa actualmente con las agresiones del Estado Islámico?

JP: Como hemos venido analizando en este espacio, la agresividad norteamericana sigue siendo fuerte, el progreso, los avances en Siria de los grupos terroristas como ISIS son producto de la ayuda financiera y armamentista que recibe de Arabia Saudita, Turquía, Israel y EEUU.

Los grupos terroristas reciben mucho armamento directamente desde Turquía y EEUU, donde compran las armas con el dinero de Arabia Saudita. Ahora además, tienen acceso a todas las armas abandonadas por el ejército iraquí. Con esta gran fuerza están avanzando, están reclutando elementos militares en todas partes del mundo árabe para la conquista de Siria. Grupos islámicos diferentes se van juntando para atacar y tomar Siria.

Washington tiene la estrategia de que ‘cualquier enemigo de nuestros enemigos, son nuestros amigos’; entonces apoyan a ISIS en Siria mientras lo combaten en Irak, porque allí tienen un gobierno títere. Pero es difícil separar una cosa de otra.

Hay que entender que en Irak, por ejemplo, los que forma ISIS son los altos militares del Partido Baaz. A pesar de que el ISIS tiene una ideología extremadamente islámica fundamentalista, los principales generales y oficiales, que dirigen los conflictos, son especialistas militares. Y en segundo lugar, los soldades iraqui no tienen mucha motivación. Un soldado iraquí no quiere morir por un gobernante dirigido por EEUU, no quiere sacrificar su vida por la dominación estadounidense en Irak. Por eso, en Ramadi por ejemplo, 300 elementos de ISIS derrotaron a tres mil soldados iraquíes, capturaron a la mitad y mataron a los que no pudieron agarrar.

La mayor motivación de los yihadistas es que ellos luchan para obtener su propio territorio, mientras los iraquíes reciben o no dinero, pero entienden que son sirvientes de los intereses norteamericanos, y nadie quiere morir para ser dominado por los EEUU. Es imposible.

EEUU gasta cuarenta mil millones [de dólares] en Irak, tiene la fuerza aérea tirando bombas, y hasta ahora han perdido todas las grandes guerras. Los únicos iraquíes que pueden luchar contra el ISIS son los milicianos que están apoyados por Irán, que también están altamente motivados por razones políticas y religiosas. Ahora el conflicto es entre Irán y el ISIS. Y es probable que derroten al ISIS porque tienen capacidad de lucha y sacrificio que viene de sus creencias y no de su subordinación a Washington.

Esta situación me parece definitiva ahora. EEUU, más que un apoyo, es un factor negativo en el conflicto. Cualquiera que sirva a Washington está señalado como derrotado. No tienen apoyo popular, no tienen motivación, sólo tienen armas, dinero y líderes corruptos y entreguistas.

 

EChI: Finalmente, te dejamos para que nos hables de los temas en los cuales trabajas ahora.

JP: Estamos analizando los últimos resultados electorales. Podríamos enfocarnos en España donde se celebraron elecciones autonómicas y municipales .Según las noticias, el bipartidismo sufrió una gran derrota. El PP, Partido Popular que en realidad es impopular, perdió casi 2,5 millones de votos; el PSOE, Partido Socialista Obrero Español, perdió 700 mil votos; aumentaron como reemplazantes los grupos opositores de centro izquierda –Podemos- y de centro derecha –Ciudadanos-. Se pueden ver cambios en las Alcaldías y las Autonomías, y también en las próximas elecciones nacionales...

Pero no será un gran cambio, porque en primer lugar Ciudadanos es una formación respaldada por los negocios, los sectores capitalistas que quieren moralizar al gobierno. No están en contra de la política económica reaccionaria, pero en términos de desarrollo capitalista no quieren estafas ni lavanderos de dinero, ya que el PP está lleno de corruptos. Pero Podemos también está buscando alianzas con el PSOE para gobernar principalmente en Madrid.

Y uno puede decir que el voto fue un repudio a los gobernantes, al PP que es la ultraderecha que gobierna el país; pero no es un salto adelante. Tal vez la nueva alcaldesa de Barcelona que ganó mucha popularidad por oponerse a los desahucios de los bancos y apoyar a los ciudadanos, porque hemos visto que cien familias por semana son expulsadas de su casa en España. Es una situación dramática.

Pero debemos anotar dos cosas más. Aunque en algunos sitios ganó alguna fuerza de centro izquierda o centro derecha, la Izquierda Unida casi desapareció del mapa político. Y la izquierda vasca, el Bildu, pierde su baluarte de San Sebastián –lo que los vascos llaman Donostia-; y también pierden la elección en Bilbao. Entonces Izquierda Unida y la izquierda vasca pierden fuerzas –como también la pierden la derecha, el PP y el PSOE- y gana el centro.

El centro representa la política del cangrejo, se mueven a un lado y otro pero no avanzan mucho en los grandes temas políticos españoles. Van a tratar de moralizar la política pero eso no genera empleo, van a enfrentar las medidas más represivas del PP, pero formando una alianza con el PSOE –como la buscan en Madrid- y eso puede costarles mucho programáticamente. Es decir, para ganar la Alcaldía madrileña, deben sacrificar una porción importante de su programa.

Entonces, el bipartidismo ha sufrido grandes pérdidas, pero no lo suficiente como para fortalecer una izquierda independiente que pudiera lanzar algunas iniciativas necesarias para mover el país más allá de la política neoliberal. Por eso debemos festejar parcialmente las elecciones, pero con mucha reticencia por lo que va a pasar después de las elecciones y no tener ninguna esperanza de que la cosa vaya a cambiar drásticamente. Tal vez los peores elementos del PP van a quedar paralizados, descolgados. Pero más allá de eso tendremos que ver si algunas nuevas tendencias surgen para revitalizar una auténtica izquierda.