ARTICULO

  

    Desatando la guerra contra Siria a través de la manipulación de las emociones del mundo occidental




  

 

Por Mikel Itulain, escritor nacido en el País Vasco español

 

Ya les hablado estos días del drama de los refugiados, refugiados que existen por todo el mundo como consecuencia fundamental y principalmente de las guerras coloniales llevadas a cabo por los dueños de la economía occidental. Les hablaba en este caso de los refugiados sirios, que son traídos ahora a Europa por orden de Washington a Turquía, con el fin de agitar las indignaciones y el malestar en los habitantes europeos y hacerlos proclives a un desenlace bélico con intervención militar occidental en Siria.

La población occidental, tan desinformada sobre lo que realmente ha sucedido en Siria, como lo estuvo y lo está también de Libia, puede ser una presa fácil, como creo que lo están viendo a su alrededor, para llevarla a la histeria típica cuando se usa la propaganda de guerra en la que se muestran determinados horrores, reales e imaginarios, y en la que se falsifica la verdadera autoría del responsable o responsables de tales hechos. Estas campañas de propaganda, como la que se ha desatado ahora, 2, 3 tienen unos efectos letales en personas que carecen de una visión real de la política internacional.

"Algo hay que hacer", "esto no se puede consentir más", "hay que pararlo", son afirmaciones que ya les resultarán familiares. Pero, ¿qué hay que hacer? Atacar a un estado y gobierno que tiene todo el apoyo de su gente y que ha tenido la desgracia de sufrir un despiadado y realmente brutal ataque externo por medio de batallones de mercenarios? Pero esto no lo entiende el habitante occidental, que por la imaginaria creada por los medios de comunicación, las organizaciones "humanitarias" y los supuestos "progresistas" occidentales, cree que lo que en Siria hubo fue una rebelión popular, que fue aplastada por el apodado como "régimen" (el Gobierno y Ejército sirios) y que luego se unió a ello la aparición de fundamentalistas islámicos, sin explicarse realmente cómo y de dónde emergen, que agravó la situación. Convirtiéndose todo en una guerra civil. Este pensamiento es una grosera falsificación de la realidad siria. Pues en Siria lo que ocurrió es lo que en inglés se conoce como una "proxy war", es decir, una guerra utilizando  mercenarios para desestabilizar el país. Producto del cambio de modo de actuar de la Administración Obama respecto a la de Bush, y expresado por Seymur Hersh cuando ocurría  ya en el año 2007. 1 Las manifestaciones en Siria no fueron pacíficas ni populares en ningún momento, como tampoco lo fueron en Libia. De ahí siguió un cruel ataque con bombas, ametrallamientos y degollamientos de la población siria a los que los medios de comunicación y las organizaciones humanitarias eran bastante indiferentes, sino justificativos de ellas. Ahora nos vienen estos mismos mostrando supuesta indignación ante el drama de los refugiados, drama producto de apoyar  toda esta barbarie camuflada en la fantasiosa "revolución". Barbarie que fue empujada por la codicia, soberbia y tiranía de las corporaciones occidentales, por medio  de sus think-tanks, los medios de comunicación, las mencionadas organizaciones "humanitarias" y los servicios de inteligencia y sus mercenarios de Al Qaeda y derivados. Y toda esta persecución y matanza de la gente en Siria es debida a que su gobierno se negó a doblar las rodillas ante los magnates occidentales, y de ahí vinieron todas malas intenciones con sus dramáticos resultados.

Ahora asistimos a otra inmensa campaña propagandística cuyo fin es legitimar la agresión militar a Siria. Si no están prevenidos, como decía acertadamente Malcom X, los medios de comunicación, y otros y otras que hemos mencionado, les harán odiar al oprimido, en este caso el pueblo sirio, encabezado por quien realmente los ha protegido y protege: su propio gobierno y su ejército, sin los cuales Siria sería ahora Libia; y adorar al opresor, el poderoso mundo occidental de los negocios armado hasta los dientes.

Porque no se confundan, salvo una fundada y sólida preparación, verán como la gente es fácilmente engañada y conducida a través de sus emociones; de sus falsas emociones, pues están basadas en hechos manipulados y tergiversados a propósito. Las emociones, las falsas emociones, una vez más, prevalecerán sobre la razón y el buen criterio. Provocando una verdadera tragedia, al no ir contra las causas del problema, ni siquiera apenas contra los síntomas, sino promoviendo precisamente las causas de esa tragedia a la que asistimos y a la que los poderosos hombres de negocios estadounidenses conducen a una Europa sin personalidad propia.